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Lunes, 29 de Junio del 2026

La caída de Adorni no termino con una renuncia. Empezó con una reconfiguración del poder.

La caída de Adorni no termino con una renuncia. Empezó con una reconfiguración del poder.

Por Agustín Arechavala

El Gobierno nacional finalmente tomó una decisión que hasta hace pocos días parecía impensada: aceptó la renuncia de Manuel Adorni y designó a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete. La salida de Adorni se produjo en medio de una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito y otras denuncias que terminaron erosionando la credibilidad de uno de los funcionarios más cercanos al Presidente.  

La política tiene una regla que rara vez falla.

Cuando un gobierno atraviesa una crisis de confianza, deja de buscar comunicadores y empieza a buscar administradores.

Eso explica por qué Javier Milei eligió a Diego Santilli.

  • No eligió a un economista.
  • No eligió a un libertario histórico.
  • No eligió a un dirigente de perfil ideológico.
  • Eligió a un operador político.

Y probablemente sea la decisión más pragmática de su gestión.

¿Por qué Santilli?

Durante años construyó un perfil muy particular.

Fue ministro, senador, diputado nacional, vicejefe de Gobierno porteño y ministro del Interior. Conoce el Congreso, los gobernadores, los intendentes y la dinámica cotidiana de la negociación política. Precisamente esa experiencia fue uno de los argumentos destacados por el Gobierno al anunciar su designación.  

El cargo de jefe de Gabinete no consiste solamente en coordinar ministerios.

Consiste en evitar que el Gobierno se paralice.

Y después de semanas de desgaste político, investigaciones judiciales y tensiones internas, Milei necesitaba justamente eso.

Alguien capaz de reconstruir puentes.

El mensaje hacia adentro.

La llegada de Santilli también modifica el equilibrio interno del oficialismo.

Su perfil dialoguista aparece como una figura de articulación en un momento en que las diferencias entre distintos sectores del Gobierno habían ganado protagonismo público. Diversos análisis coinciden en que su experiencia política busca aportar estabilidad y capacidad de negociación.  

No es casualidad que varios gobernadores hayan saludado rápidamente su designación.

La señal fue inmediata.

El mensaje hacia el PRO.

La designación también reordena la relación entre La Libertad Avanza y el PRO. Durante los últimos meses, numerosos cuadros provenientes del PRO fueron incorporándose al Gobierno nacional.

La llegada de Santilli consolida esa tendencia y obliga también a Mauricio Macri a recalibrar su estrategia.

Pocas horas después del anuncio, el expresidente hizo pública una conversación con Santilli, en un gesto interpretado por muchos analistas como una forma de mantener centralidad política dentro de un proceso cuya decisión no pasó por él.

La realidad política muestra que la relación entre ambos espacios dejó hace tiempo de ser una simple cooperación parlamentaria.

Existe una convivencia política cada vez más profunda.

¿Empieza la campaña de 2027?

Ser jefe de Gabinete significa ocupar uno de los cargos de mayor exposición del país.

  • Cada reunión con gobernadores.
  • Cada negociación legislativa.
  • Cada conflicto político.
  • Cada acuerdo institucional.

Todo suma experiencia y visibilidad.

Por eso no resulta exagerado pensar que esta designación también proyecta a Santilli hacia el futuro.

En política, los cargos nunca son solamente cargos.

También son plataformas.

Una última reflexión.

La salida de Manuel Adorni deja una enseñanza institucional.

Los gobiernos pueden resistir errores económicos.

Incluso pueden soportar derrotas legislativas.

Lo que difícilmente resistan durante mucho tiempo son las crisis de credibilidad.

Por eso Javier Milei eligió experiencia política donde antes había apostado por la confrontación.

La pregunta ya no es si Diego Santilli podrá administrar el Gobierno.

La verdadera incógnita es si logrará reconstruir la confianza política que el caso Adorni dejó seriamente dañada.