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Sábado, 22 de Noviembre del 2025

La policía tiktokera.

En los últimos días, el mundo digital y el institucional se cruzaron en un escándalo: una oficial de la Policía de la Ciudad fue suspendida luego de viralizarse videos en TikTok, Instagram y OnlyFans en los que aparece con su uniforme oficial en poses provocativas. Este caso plantea preguntas profundas para el derecho, para la cultura de los influencers y para las instituciones: ¿hasta dónde puede llegar un creador que también es servidor público? ¿Cuáles son los límites entre la libertad de expresión y la responsabilidad institucional?

¿Qué pasó? — El caso

  • Nicole Gabriela V., oficial de policía porteña, con cerca de tres años de servicio, fue suspendida tras difundirse varios videos en sus redes sociales en los que aparece con uniforme legal.  
  • En los clips se la ve bailando, haciendo poses provocativas, usando esposas y hasta jugando al pool con otra persona, todo mientras viste su uniforme reglamentario.  
  • La fuerza policial calificó su conducta de “indecorosa” y apuntó a un “uso indebido de prendas y equipo policial asignado”, iniciando un sumario administrativo.  
  • Según fuentes, la agente también tenía presencia en OnlyFans, lo cual complejiza aún más la discusión.  

 

Análisis desde el punto de vista de influencers y creadores digitales

1. Dualidad de roles

Nicole no es solo una creadora de contenido: es funcionaria pública. Esta doble faceta genera una tensión interna inevitable: como influencer, busca likes, seguidores y consumo; como oficial, representa a una institución cuya imagen debe mantener ciertos estándares.

Para los creadores, este caso es un recordatorio potente: no todos los públicos son iguales, y no todos los seguidores pueden evaluar el “riesgo institucional” que puede conllevar normalizar contenido delicado cuando se tiene una responsabilidad pública.

2. Monetización y autenticidad digital

La presencia de la oficial en OnlyFans da cuenta de una estrategia de monetización muy particular: no solo “generar contenido para ser popular”, sino también para capitalizar directamente su público digital. Para otros influencers, esto abre una discusión: ¿cómo se monetiza en el límite entre lo personal y lo profesional? ¿Dónde está la línea que no debe cruzarse si se tiene una carrera tradicional?

3. Responsabilidad legal y reputacional

Este escándalo no es solo mediático: implica consecuencias administrativas graves. El uso del uniforme puede ser interpretado como violación de normas internas y legales (según informó la Policía, hay referencia a la Ley 5688 de Seguridad Pública). 

Para creadores que también tienen otro rol institucional (policía, profesor, empleado público), el contenido debe pensarse bajo una lógica de compliance: no alcanza con “ser viral”, también hay que preguntarse “¿qué dice mi institución si hago esto?”.

Riesgos e implicaciones legales

  • Sumario administrativo: El hecho de que la agente haya sido suspendida (“disponibilidad”) demuestra que las fuerzas institucionales tienen mecanismos para sancionar estas conductas.  
  • Imagen institucional: El uniforme no es solo ropa; es un símbolo de autoridad. Su uso en contenido provocativo puede dañar gravemente la credibilidad de la institución.  
  • Libertad de expresión vs. deber institucional: Existe un debate legítimo entre el derecho a expresarse libremente en redes y las obligaciones de un funcionario público. La fuerza sostiene que este caso no es solo “libertad de expresión”, sino un asunto de orden público.  
  • Regulación interna y psicofísica: Parte del escándalo ocurrió mientras la oficial estaba de licencia por “estatus convulsivo”, lo que abrió una junta médica.  Además, su conducta podría ser incompatible con ciertos requisitos legales o reglamentarios para el personal policial (artículos y normas internas).

Lecciones para influencers y creadores

  1. Conocer el contrato institucional: Si un creador también es empleado público o tiene otro tipo de contrato con obligaciones, debe leer con atención las reglas internas y reglamentos sobre imagen, redes y conducta.
  2. Planificar contenido con estrategia: No todo lo que “viraliza” es compatible con el rol profesional. Crear con foresight es clave.
  3. Monetización consciente: Si se monetiza contenido más adulto o “provocativo”, pensar en las implicancias legales y reputacionales.
  4. Marca personal vs. institución: A veces no basta con “ser tú mismo”: es necesario balancear lo personal con lo institucional.
  5. Asesoría legal: Los creadores institucionalizados deberían considerar asesoramiento para definir qué contenido es seguro desde el punto de vista contractual y disciplinario.

Conclusión

El caso de Nicole V. es más que un escándalo viral: es una cruzada entre el mundo digital y el mundo institucional. Para el abogado especializado en creadores e influencers, es un llamado de atención: la libertad de crear no puede desligarse de las responsabilidades que acarrea un rol público.

En la era de la hiperexposición, cada video puede tener consecuencias más allá de los likes. Y para quienes combinan la vida profesional con la de creadores, pensar antes de postear no es solo una estrategia: es una necesidad legal.