Redes sociales y profesión: ¿dónde termina la libertad de expresión y empieza la responsabilidad legal?
Las redes sociales se han transformado en un espacio imprescindible para mostrarse, atraer clientes y posicionar una marca personal o corporativa. Pero lo que parece un simple “posteo” puede tener consecuencias jurídicas muy concretas.
En el caso de los abogados,por ejemplo, los "Colegios Profesionales" ya establecieron reglas claras: no se pueden prometer resultados, usar testimonios engañosos ni exponer casos que vulneren la confidencialidad.
Pero la pregunta es más amplia: ¿qué pasa con otros profesionales o empresas?
Algunos puntos clave que toda persona o firma debería tener en cuenta:
a) Publicidad engañosa: tanto la Ley de Defensa del Consumidor como la normativa comercial sancionan las promesas imposibles de cumplir o la información poco clara.
Esto aplica a un influencer en Instagram, pero también a una clínica en su web, un estudio contable o un negocio minorista en sus diferentes perfiles.
b) Protección de datos e intimidad: publicar imágenes, historias o resultados de clientes/pacientes/usuarios sin autorización puede generar responsabilidad civil e incluso sanciones penales.
c) Competencia desleal: compararse de manera directa con otros profesionales o empresas en redes puede derivar en reclamos por competencia ilícita.
d) Responsabilidad profesional: un comentario imprudente o una promesa incumplida no solo afecta la reputación: puede abrir la puerta a demandas por daños y perjuicios.
La exposición digital, entonces, no es un terreno “libre de derecho”.
Al contrario: está cada vez más regulada y vigilada. Las redes pueden ser un gran aliado si se las usa con prudencia, pero también un riesgo si se confunden con un espacio sin reglas.